Lee con atención el siguiente cuento (maravilloso) y responde a
las preguntas:
“Jaime de cristal”, de Gianni Rodari (Cuentos
por teléfono)
En una lejana ciudad nació en cierta ocasión
un niño que era transparente. Se podía ver a través de sus miembros como se ve
a través del aire y del agua. Era de carne y hueso y parecía de vidrio, y si se
caía no se rompía en mil pedazos, sino que, como máximo, se hacía un chichón
transparente en la frente.
Se veía latir su corazón y se veían
sus pensamientos, inquietos como los peces de colores en su pecera.
Una vez el niño dijo una mentira, por
equivocación, y la gente vio inmediatamente
algo como una bolita de fuego a través de su frente; dijo la verdad, y la
bolita de fuego desapareció. Durante el resto de su vida no volvió a decir más
mentiras.
En otra ocasión, un amigo le confió
un secreto y todos vieron inmediatamente algo como una bolita negra que giraba ininterrumpidamente dentro de su pecho,
y el secreto dejó de serlo.
El niño creció, se hizo un
muchachote, luego hombre, y todos podían leer sus pensamientos, y cuando se le
hacía una pregunta adivinaban su respuesta antes de que abriera la boca.
Se llamaba Jaime, pero la gente le
llamaba Jaime de Cristal, y lo apreciaban por su lealtad, y a su lado todos se
volvían amables.
Desgraciadamente, un día subió al
gobierno de aquel país un feroz
dictador y comenzó entonces un período de opresiones, de injusticias y de miseria para el pueblo. El que osaba protestar desaparecía sin dejar
huella. El que se rebelaba era fusilado. Los pobres eran perseguidos,
humillados y ofendidos de cien maneras. La gente callaba y aguantaba, temerosa
de las consecuencias.
Pero Jaime no podía callar. Aunque no
abriese la boca, sus pensamientos hablaban por él: era transparente y todos
leían en su frente sus pensamientos de desdén
y de condena a las injusticias y violencias del tirano. Luego, a escondidas, la
gente comentaba los pensamientos de Jaime y así renacía en ellos la esperanza.
El tirano hizo detener a Jaime de
Cristal y ordenó que lo encerraran en la más oscura de las prisiones.
Pero entonces sucedió algo extraordinario. Las paredes de la celda
en que había sido encerrado Jaime se volvieron transparentes, y luego también
las paredes del edificio, y finalmente también los muros exteriores de la
prisión. La gente que pasaba cerca de la cárcel veía a Jaime sentado en su
taburete, como si la prisión fuese también de cristal, y continuaban leyendo
sus pensamientos. Por la noche la prisión esparcía a su alrededor una gran
luminosidad y el tirano hacía cerrar todas las cortinas de su palacio para no
verla, pero ni así conseguía dormir. Incluso estando encarcelado, Jaime de
Cristal era más poderoso que él, porque la verdad es más poderosa que
cualquier otra cosa, más luminosa que el día, más terrible que un huracán.
1.
Haz un resumen del texto (entre 5 y 7 líneas)
2.
¿Qué tipo de narrador hay en la historia? Justifica tu respuesta con
ejemplos.
3.
¿En qué época se desarrolla? ¿Por qué has llegado a esa conclusión?
4.
Escribe un sinónimo de las palabras que están en negrita.
5.
Lo que parece un castigo, al final es un don… ¿Por qué le molesta tanto
al tirano este “don” de Jaime de Cristal?
6.
¿Qué mensaje quiere transmitir el autor con la frase final (subrayada)?
¿Estás de acuerdo? ¿Por qué?
7.
Inventa un final tan “extraordinario” para esta historia como su propio
protagonista. Entre 8 y 20 líneas.
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